En lo que ha sido un absurdo voto de castigo, Cooperstown le cerró sus puertas al hombre que más jonrones ha conectado en la historia (Bonds, 762); y al único lanzador con siete premios Cy Young (Roger Clemens).
También ha dejado por fuera Sosa, quien suma 609 cuadrangulares en su carrera y es el artillero con más temporadas de 60 o más bambinazos (tres).
El dominicano, uno de los héroes de aquel verano de 1998 —junto a McGwire— cuando se quebró la marca de Roger Maris, sólo obtuvo un 12.5 por ciento de los votos.
- Aurelio Moreno
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McGwire, décimo entre los máximos jonroneros de la historia, fue otro que quedó en el sótano de los votaciones con un 16.9 por ciento.
Palmeiro, uno de apenas tres jugadores con al menos 500 batazos de vuelta completa y 3,000 hits, terminó aún peor en la papeletas con un pálido apoyo de 8.8 por ciento, muy por debajo del 75 requerido para ingresar al templo de los inmortales.
También habrían sancionado a Mike Piazza, el mejor receptor ofensivo de todos los tiempos. Hasta Graig Biggio, cuyos 3,060 hits lo colocan en el 20mo puesto de la lista de peloteros con más imparables en la historia, se quedó corto al contar con un 68.2 por ciento de respaldo.
¿Qué clase de Salón de la Fama en este?
Ahora entiendo. El mismo recinto que sigue condenando a Pete Rose, el bateador con el récord de más imparables (4,256).
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Prohibido hablar español en el sur de Florida…What?
El agente de la policía se me acercó y me preguntó en inglés "what are doing here?".
Y antes de responderle, continuó (también en inglés):
"¿Estás haciendo preguntas acerca del tiroteo en Connecticut?"... "Me dijeron que estás incomodando a la gente. Ten cuidado".
Aunque quizás no lo sabía, la misión de este oficial habría sido intimidarme por encargo ajeno. Y si lo sabía, no hizo un buen trabajo.
Me encontraba en el parque Bill Lips de Cooper City en una noche de vientos locos de diciembre de 2012, donde una semana antes un entrenador de fútbol argentino había sido castigado por dar instrucciones a sus jugadores en español durante un partido de la división de 14 a 18 años.
Tal vez aquel gendarme fue demasiado amable —o acaso su interrogatorio resultó tan absurdamente alejado de la realidad — que en lugar de coaccionarme me sonreí. Empero, entendí el mensaje.
Otro recado colgado por una mujer anónima en el buzón telefónico de mi oficina me confirmó que en Estados Unidos, un país donde supuestamente se defienden y preservan los derechos y libertades individuales y garantizados por la Constitución, aún vivimos tiempos de extrema confusión, intolerancia e ignorancia.
"Es tan sencillo como esto si quieren hablar español, vayan a un país donde el español sea el lenguaje principal y váyanse de EEUU".
Semejante muestra de discriminación fue el resultado del artículo que publiqué tanto en El Sentinel como en el Sun Sentinel acerca del técnico Rubén Albarracín, el pasado 22 de diciembre.
La nota sigue generando opiniones por lo controvertida e inverosímil.